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Tradicionalmente, los chinos no mataban a ciertos
animales, como las serpientes, porque creían que éstos poseían poderes mágicos.
Otros animales, como el león, tenían un significado simbólico. A la entrada de
los templos chinos hay estatuas de leones que enseñan los dientes en un gesto de
amenaza, mientras que las escalinatas de los palacios están decoradas con
figuras de dragones. La tortuga gigante es símbolo de longevidad en la mitología
china. También la grulla y el ciervo simbolizan larga vida.
En los hogares campesinos chinos, los animales han tenido siempre mucha
importancia, aunque la cría de ganado a gran escala representaba sólo una
pequeña fracción de la producción agrícola. Por ejemplo, la cría de F
lechero es casi desconocida en China. S bargo, los
animales que podían manteni recintos cerrados, como
las gallinas, los
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los cerdos, eran muy importantes. Los chinos los
consideraban «factorías químicas», que aprovechaban los desperdicios y producían
abono para los campos.
La fauna y la flora de China figuran entre las más
variadas del mundo. Entre las especies más curiosas hay que mencionar el panda
gigante, el takin (una especie de toro), el delfín
de aletas blancas del río Yangtsé, el caimán chino y
la pintoresca salamandra gigante.
Otras especies raras o únicas son el gibón hoolock, el leopardo de las nieves
—también llamado onza — y el camello salvaje. En algunas zonas aisladas de China
se han encontrado especies que se creían ya extinguidas, como el ibis japonés,
del que todavía existen ejemplares en los montes Qin Ling, en la parte
central-septentrional de China. En los desiertos y mesetas frías de Mongolia
Interior, Xinjiang y Tíbet hay asnos y yaks salvajes.

En China vive la séptima parte de las 8.600 especies de
aves que existen en el mundo. Más de 90 de estas especies sólo se encuentran en
China o pasan allí la mayor parte del año. Entre ellas figuran la grulla manchú,
la grulla monje y la grulla cuellinegra. Sin embargo, la destrucción de sus
territorios de cría ha puesto en peligro el futuro de las grullas. China cuenta,
además, con una enorme variedad de aves de presa, incluyendo águilas y buitres.

Muchas especies chinas se encuentran en peligro de extinción, por dos causas principales. En primer lugar, los chinos tienden a comer cualquier clase de animal Así, el tigre del sur de China corre peligro de extinguirse a causa de la creencia tradicional de que comiendo ciertas partes de este animal se adquiere la fuerza del tigre. De manera similar, al rinoceronte de Java, del que antes existían ejemplares en China, se le ha exterminado a causa de su cuerno, que, según la tradición china, posee propiedades afrodisíacas. En segundo lugar, la rápida e indiscriminada tala de los bosques chinos ha destruido el hábitat de muchas especies. El bosque subtropical de la cuenca de Sichuan, en el suroeste de China, ha quedado casi destruido en los ú1- timos cuarenta años. Esta zona, única en el mundo, donde coexistían las coníferas y los árboles de hoja ancha con el bambú y el rododendro, albergaba una abundante fauna, entre cuyas especies nativas destacaban el panda gigante, varios antílopes, musarañas y el mono dorado.
La destrucción de sus habitantes naturales resulta catastrófica para los animales, muchos de los cuales dependen de las plantas para sobrevivir. Una de las especies más amenazadas es el panda gigante, animal muy popular en los parques zoológicos de todo el mundo, y del que sólo quedan 700 ejemplares en libertad. La escasez de su alimento principal, los brotes de bambú, ha puesto al panda gigante al borde de la extinción. Para proteger a estos apacibles animales, el gobierno chino ha iniciado una campaña, que ha contado con el apoyo de todos los sectores de la población. Unas 100.000 personas han participado en este programa en las regiones habitadas por el panda.
En 1956, China empezó a declarar protegidas ciertas
zonas, con el fin de preservar la flora y la fauna. A comienzos de los años
noventa, existían ya 468 de estas zonas, la mayoría de ellas designadas durante
la década anterior. El gobierno se propone aumentar el número de zonas
protegidas a 500, con una extensión total de más de 20 millones de hectáreas.
Especialmente importantes son las zonas protegidas de la provincia de Yunan,
conocida como «el reino animal y vegetal de China».
En la actualidad, existen cuatro tipos de zonas protegidas. Un primer tipo
pretende preservar sistemas ecológicos importantes. Estas zonas se encuentran
sobre todo en el noreste y sureste. En segundo lugar, están las zonas donde se
pretende proteger a especies concretas. Por ejemplo, la «isla de las
serpientes», cerca de Luda (Dalian), en el noreste, donde viven decenas de miles
de venenosísimas serpientes del género Halys en una extensión de menos de
un kilómetro cuadrado. Un tercer tipo sirve para proteger especies vegetales,
como el ciprés plateado. Por último, ciertas zonas están protegidas porque
presentan características ecológicas o geológicas especiales.
